viernes, 23 de julio de 2021

Circuitos Oscilantes de Georges Lakhovsky

 

Hoy sabemos que la vida se sostiene por la energía, que, en suma, la vida es energía.

Nuestro organismo está compuesto por setenta y cinco trillones de células. Pues bien, estas células poseen su propia energía (aprox. 75 milivoltios x célula sana). Todo nuestro organismo realiza sus funciones gracias a los potenciales eléctricos que son capaces de provocar sus células. Lakhovsky creyó que los genes, cromosomas y condriomas celulares eran, microscópicos circuitos que oscilan entre el pulsante mar de ondas energéticas que es la vida.  Y que por consiguiente todas las células vivas están constantemente en movimiento y funcionan como pequeños transmisores y receptores. Además, tienen una frecuencia resonante que es debido al tamaño, forma y capacidad.


Según Lakhovsky esos diminutos circuitos eléctricos celulares son susceptibles de desequilibrarse por múltiples causas: ondas cósmicas, atmosféricas, telúricas y las producidas por aparatos eléctricos creados por el propio ser humano, las alteraciones minerales del protoplasma celular, las agresiones a las membranas celulares (por ejemplo, por los llamados radicales libres).


Una célula enferma disminuye su potencial eléctrico. Sabemos que los biopolímeros y las membranas celulares son minúsculas bacterias de las cuales ha sido posible medir la tensión consumida. Para más precisión, en las células nerviosas sanas, se mide entre el núcleo interno y la membrana externa una diferencia de potencial de 90 milivoltios, en las otras células esta tensión se cuenta alrededor de los 75 milivoltios. Cuando estas minúsculas baterías presentes en nuestro cuerpo se descargan, el organismo siente las consecuencias bajo forma de dolores en la espalda, los huesos, las articulaciones, procesos inflamatorios heridas que no se curan.


Cuando estas células se enferman, por una infección o un trauma, o cualquier otra razón, pierden su reserva de energía, es decir se descargan, por lo tanto una célula que de sana debería tener una tensión de 75 milivoltios aprox., cuando está enferma baja a 50-55. Si esta tensión desciende por debajo de los 30 milivoltios y la frecuencia oscilante disminuye o se ve potencialmente alterada aparece la necrosis y posteriormente la muerte de la célula.  El objetivo es recargar y regenerar las células que carecen de fuerza vital. De manera que al recuperar la frecuencia oscilatoria celular, la salud vuelva a estar presente en las áres antes disfuncionales.


Por todo ello y mucho más Lakhovsky estaba convencido de que era posible estimular a las células para que su oscilación eléctrica celular pudiera vibrar en resonancia con su propia frecuencia, es decir que retornase a la normalidad y así revertir el estado patológico.

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